Toda mujer es un misterio por resolver, pero ninguna mujer le oculta nada a un amor verdadero. El color de su piel nos indica como debemos proceder, si posee el tono de una rosa en primavera, suave y pálida, hay que acariciarla para que abra sus pétalos con el ardor del sol. Y la piel pálida y pecosa de una pelirroja, evoca la lujuria de una ola que rompe en la playa. Removiendo lo que yace debajo y haciendo emerger el espumoso deleite del amor. Aunque ninguna metáfora describe con justicia el hecho de hacer el amor con una mujer la analogía más próxima sería la de tocar un instrumento musical poco común. Me pregunto si un violín estradivariuos siente el arrebato del violinista cuando éste extrae una sola nota perfecta de su corazón. ( Don Juan de Marco)
Un sentimiento de euforia.Un calor que va subiendo poco a poco por todo tu cuerpo. Empiezas a temblar y sientes como si te quitaras un disfraz y mostraras tu parte oculta. A pocas personas llegas a mostrarte esa parte animal que en ese momento te recorre. Necesitas quitarte la camiseta y tirarla al suelo pero es muy poco, porque aún sigue ese calor. Lo que puede llegar a hacer un pequeño beso inocente en el cuello, una caricia en la espalda, un abrazo. Pequeños movimientos que terminan por estallar en un momento.
Sigue cayendo ropa mientras suenan besos y gemidos lejanos. Hasta que llegas a un punto en el que todo se calma cuando estás en frente de él. Completamente desnudos, mirándose de arriba abajo desde los pequeños pies con las uñas coloreadas de rojo hasta los ojos ardientes de pasión. Ese momento dura sólo pocos segundos entes de que la pasión se vuelva a desenfrenar, es como el silencio antes de un gran ruido. Son unos pocos segundos, pero no se...se te llegan a pasar muchas cosas hasta que de nuevo se te olvida y todo vuelve a estallar.

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